RATZINGER, dictador teocrático


13/11/2010

Aquellos que anuncian que luchan en favor de Dios son siempre los hombres menos pacíficos de la Tierra. Como creen percibir mensajes celestiales, tienen sordos los oídos para toda palabra de humanidad…

El jefe del Estado Vaticano, Joseph Alois Ratzinger, en su visita a España, ha realizado unas declaraciones más propias de un ignorante represor y totalitario gobernante bananero que de un significado y respetado jefe de estado. Es intolerable para cualquier gobierno democrático que un mandatario extranjero afrente e injurie al país que visita y a todos sus ciudadanos. Da igual quien sea el mandatario, el poder que tenga, su influencia internacional o los seguidores que le acaudillen como líder de un pensamiento. Un país democrático y soberano no puede ni debe permitir desprecios a su Constitución, a sus leyes y al derecho de sus ciudadanos a elegir libremente sus formas de convivencia, sin imposiciones de ningún tipo, aunque vinieran del mismísimo creador del cielo y la tierra.

Es triste y lamentable que el Gobierno de España no haya sabido defender su Constitución y las leyes aprobadas por su Parlamento (aborto, matrimonios homosexuales, divorcio, etc. …) frente a los ataques de un ignorante represor totalitario. Es desconsolador y asombroso que un Gobierno que dice ser socialista pase por las horcas caudinas de un poder teocrático que humilla y sojuzga la dignidad de las personas y los derechos inviolables que le son inherentes. Es inadmisible la tolerante benevolencia de algunos dirigentes políticos españoles hacia unos determinados dictadores mediáticos, una tolerancia corrompida por intereses personales, políticos y económicos de dudosa licitud democrática e inequívoca perversión electoral.

España se postula como la octava potencia mundial, sin embargo, actitudes de humillación como la protagonizada por el Gobierno socialista frente a las injurias de un jefe de estado extranjero, es propia de un país de quinta fila, insignificante en el contexto mundial, sin fuerza política y al pairo de intereses extranjeros. El verdadero nivel de un país esta determinado por su capacidad de actuar según su libre elección, sin ninguna coacción externa. Tristemente la postulación de España en ese octavo puesto mundial no se ajusta al nivel de dignidad de un Estado democrático y soberano.

Joseph Alois Ratzinger (alias Benedicto XVI), jefe de estado del país más pequeño del mundo y todopoderoso líder de un utópico pensamiento religioso, ha visitado España y ha hablado en "ex cathedra", ha sentenciado: “España vive una laicidad, un anticlericalismo, un secularismo fuerte y agresivo, como se vio en la década de los años treinta”… “España necesita una reevangelización…” Lo que viene a significar, en román paladino, que España esta a punto de empezar a quemar las iglesias, a fusilar a los curas, a violar a las monjas y a perseguir a las beatas… que España necesita una nueva “Cruzada de Liberación” dirigida por un Caudillo que bendecido por la gloria de Dios imponga a sangre y fuego el nacional-catolicismo como único pensamiento contra el satanismo de la libertad.

Son muchos e incalificables los adjetivos que se pueden poner a las palabras de este antiguo colaborador del nazismo y miembro de las Juventudes Hiltlerianas, supremo ejecutor de la Santa Inquisición y hoy jefe del Estado Vaticano y líder religioso por la gracia de una fantasía inventada para escarnio y humillación del hombre contra su propia existencia. De entre los muchos atributos de este oscuro personaje que se hace llamar Benedicto XVI, el que más destaca es su bien premeditada “ignorancia” como formula de condena a toda profundización en la liberación humana. El resto de atributos se encierran en su tenebrosa mente de dictador teocrático.

Este es el personaje que ha despreciado la Constitución de un país democrático y soberano, sus leyes y el derecho de sus ciudadanos a elegir libremente sus formas de convivencia. Este es el Gobierno que agacha la cabeza, calla y otorga prebendas al ofensor y a sus franquicias vividoras a cargo de un país que quieren reevangelizar a sangre y fuego.   

Los católicos creyentes, deberían empezar a pensar si Benedicto XVI, es solo una engañifa del diablo…

4 comentarios:

ANTONIA EISMAN dijo...

Tengo una duda: No se si el hombre es un fallo de Dios, o Dios es un fallo del hombre… Yo me inclino por la segunda… pero no estoy segura.

NIETZSCHE dijo...

El hombre, en su orgullo, creó a Dios a su imagen y semejanza.

TEODORO dijo...

Mi apoyo incondicional, como Católico, Apostólico y Romano, al Santo Padre Benedicto XVI. En la II República los socialistas mataron a curas, violaron monjas, incendiaron iglesias y cometieron todo tipo de crímenes. Hoy, como ayer, siguen siendo enemigos de la Iglesia y quieren seguir cometiendo las mismas barbaridades que hace 75 años. El aborto, la promiscuidad de sexos, el divorcio, la eutanasia… y todo aquello que se aparta de la moral y la esencia católica de España. La maldad y el odio a la Iglesia de estos socialistas supera con creces a los de la II Republica. ¡INTOLERABLE!

BARRUNTO dijo...

El Rey, como Jefe del Estado español, debería haberle dicho al Jefe del Estado vaticano: ¿Por qué no te callas? Una oportunidad perdida en la defensa de su real firma sobre la Carta Magna del país que reina por la gracia democrática del pueblo español.