UN SÍMBOLO DEL SINDICALISMO


30/10/2010

Alguien dijo: “Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles”.

Ha muerto Marcelino Camacho. El dirigente histórico de CCOO, el luchador y representante más cualificado en la defensa de los derechos de los trabajadores.

En la guerra, en el exilio, en la dictadura y en la libertad, Marcelino Camacho siempre lucho al lado de los trabajadores. No en vano fue detenido en numerosas ocasiones y encarcelado durante varios años. Fue el primer secretario general de CCOO, en la clandestinidad de la Asamblea de Barcelona y en el I Congreso, ya conquistada la democracia, en 1978; el militante obrero que, junto a otros muchos sindicalistas, fundo a finales de los 50 las primeras comisiones obreras.

Durante más de 10 años ocupó la secretaria general de CCOO –posteriormente hasta 1996 ocupó la presidencia– una organización que él contribuyó decisivamente a transformar el primer sindicato español. Era un hombre abierto, firme, coherente y defensor de un sindicalismo de presión-negociación, que desde hace muchos años simboliza la estrategia del movimiento sindical.

Su compromiso con la libertad y el socialismo le llevo muy pronto a ingresar en el PCE, y a protagonizar la lucha política y sindical con el mismo empeño y generosidad. En 1985 formó parte del grupo que fundó IU, organización a la que perteneció hasta el final de sus días.

Pero, sin duda, su mayor legado aparece indisolublemente asociado a la creación y desarrollo de CCOO, un sindicato que modernizó y transformó, a partir de una apuesta decidida y valiente por la autonomía sindical, autonomía que ya es la expresión de la identidad más sólida del sindicalismo español.

Extracto de la Gaceta Sindical - CCOO

La muerte no nos ha robado a Marcelino. Al contrario, lo ha inmortalizado en el recuerdo de todos los trabajadores.

3 comentarios:

ANTONIO OLAYA dijo...

Como viejo obrero yo también me quedo con el mensaje de honestidad, de entereza y de perseverancia de Marcelino. Lamentablemente, la realidad de CCOO hoy por hoy es otra cosa, que dista mucho de ese mensaje de un hombre singular. Hasta siempre, COMPAÑERO.

MARCELO dijo...

Descansa en paz Compañero, contigo también muere la dignidad del sindicalismo obrero.

MARGUERITE dijo...

Marcelino pertenecía a aquellos sindicalistas que luchando por la clase trabajadora recibían como pago la cárcel. Estos sindicalistas, los de hoy, luchan por su bienestar y les pagan por su sumisión.